El alma es un espacio de construcción. Todo lo que conocemos del alma humana es aquello que fue contraído en algún momento del tiempo. Es tan así que usted nunca verá a un bebé recién nacido buscando un psicólogo.

En la entrega anterior de esta serie conocimos la diferencia entre la salvación del espíritu y la salvación del alma y cómo esta gracia se manifiesta. El alma del hombre es compleja, con todos sus intrincados sistemas: pensamientos, emociones, recuerdos, carácter, cultura nacional, cultura familiar, talentos, anhelos, etc., pero su complejidad no le da firmeza, sino que el alma (al igual que el cuerpo) es compleja pero frágil.

Los “materiales de construcción” son todo lo que recibe por los sentidos. Y los sentidos son las fronteras del alma, donde “importa y exporta” materiales de construcción. La edificación se produce internamente. Aunque hay ocasiones donde ilegalmente otros edifican desde afuera. A eso lo llamamos manipulación. 

Debido a su fragilidad, las construcciones del alma pueden destruirse de muchas maneras. Podemos ver almas orgullosamente edificadas como torres; y otras, como una acumulación de ruinas que las circunstancias de la vida dejaron atrás.

Algunas almas están construidas como cuevas: corazones de piedra desgastados por las circunstancias de la vida (1 Samuel 25:37; Ezequiel 36:26; 2 Corintios 3:3). El mundo emocional que se genera detrás de esta forma de alma es altamente estéril y es necesario salir de esa geografía interior. Ver 1 Reyes 19:9-13 (Elías y la cueva). 

Otras almas son una acumulación de elementos que la vida pone a disposición, enfocadas en la supervivencia y en los anhelos personales e ignorando el propósito eterno de Dios (Isaías 1:8, Jonás 4:5. Ver Lucas 9:30-33 (Pedro y las tres enramadas). 

A toda construcción del alma del hombre le espera un fin, pero también vemos ejemplos evidentes durante la vida: 

La pérdida de memoria. Cuando una persona pierde la memoria totalmente pasa a ser para sí y para otros como otra persona. Se perdió a sí mismo. Tenemos la historia que el hombre ha escrito (con contenido y exactitud crecientes), nunca podrá abarcar los hechos de todos los hombres, sino sólo algunos hechos específicos selectos. ¿Cuántos hechos y eventos han sido olvidados? ¿Cuánta edificación del alma ha sido barrida? 

“Una realidad que el hombre ignora: no importa cuán relevante pareciera ser un hecho en la historia, todo aquello que carezca de calidad eterna será olvidado”. 

Los sueños son un gran ejemplo. Cuando una persona sueña puede reír, llorar, disfrutar, temer; pero cuando despierta del sueño descubre que todo aquello no era real y, por lo tanto, se destruye. Sólo quedará algún recuerdo con mucho esfuerzo o una sensación por algunas horas. 

He aquí un principio poderoso: el final de toda construcción del alma es la manifestación de la Verdad. En ese sentido, toda la vida de los hombres es vista como un sueño desde una visión eterna, a la espera de que se manifieste la Verdad. Entonces, toda alma será probada y no quedará en pie lo que carezca de calidad eterna. 

“TODO LO QUE NO TENGA NATURALEZA ETERNA SERÁ QUEMADO”.

¿Cuáles son los materiales con los cuales se construye el alma? 

  • Decisiones 
  • Pensamientos
  • Palabras
  • Acciones
  • Reacciones
  • Gestos

“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”, 1 Corintios 3:12-13.

“Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”, Romanos 14:9-12.

El Evangelio contiene una propuesta de edificación altamente atractiva para el ser espiritual, y es la de construir el alma con materiales que perduren, materiales eternos, y es precisamente lo que hablaremos en la próxima entrega, sobre cómo edificar nuestras vidas para la eternidad.