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La atleta argentina que ganó dos medallas en los Sudamericanos

Clara Baiocchi es la joven cordobesa de Bell Ville que corre por Cristo en las carreras de medio fondo y obstáculos de 1500 metros llanos y 3000 metros con obstáculos.

La deportista, en esta reciente competencia, logró obtener la premiación de plata, ella afirma que luego de dos años de posponerse este encuentro por la pandemia, y a pesar de algunos problemas personales, logró correr y tener victoria. Clara practica atletismo desde chica, realizó danza, hockey, música, natación, gimnasia artística, patín y muchos más, pero a sus ocho años fue cuando encontró su pasión en esta disciplina.

Clara cuenta que fue allí cuando comenzó con atletismo y triatlón, en su ciudad Bell Ville, bajo el entrenamiento de su madre, Patricia Sampietro, licenciada en Educación Física y atleta. En consecuencia, a sus 12 años ya clasificó en su primer torneo nacional y a los 13 a un Sudamericano; hoy representa a Argentina en varias competencias.

La Corriente: El último mes participaste del Sudamericano sub23 y ganaste dos medallas ¿Cómo fue esa experiencia? ¿cómo fue el entrenamiento previo? ¿Te sorprendió Dios con el resultado?

Clara Baiocchi: Fue muy emocionante. Era una carrera para la cual me venía preparando hacía 2 años. Ya se había pospuesto varias veces por la pandemia. La preparación fue muy intensa, por la mañana iba turnando materias del profesorado a las cuales faltar para hacer el primer turno de entrenamiento y por la tarde hacía el segundo. Tenía chances de medalla ya que venía segunda en el ránking.

Pero en el mes previo al Sudamericano tuve varios inconvenientes físicos que no me permitieron entrenar y prepararme como necesitaba hacerlo, esto bajó mucho mi capacidad aeróbica y muscular, dos cosas super importantes para mi disciplina, los 3000 mts con obstáculos.

“A PESAR DE ESTO SABÍA QUE DIOS ESTABA AL CONTROL Y QUE LAS COSAS LAS PERMITE POR UN BUEN PROPÓSITO”.

Clara Baiocchi, deportista Selección Argentina 3000mts c/obstáculos

No sabía cómo, pero sabía que algo bueno y poderoso iba a salir de esta situación. Pasé ese tiempo previo con mucha paz, mucha confianza, alegría y enfocada; haciendo y siendo responsable con todo lo que estaba a mi alcance, pero dejando en manos de Dios lo que yo no podía controlar.

Eso me permitió dar testimonio de cómo la presencia de Dios actúa en mi vida en la dificultad, previo a la competencia. La carrera fue durísima, pero sentí esa fortaleza que no venía de mí, una fortaleza física pero sobre todo mental, espiritual, y fue así que me pude quedar con la medalla de plata, como si todo lo que pasó esas semanas previas no hubiera afectado. Una vez más, Dios fue fiel.

LC: Qué bendición, ¿es común tener que afrontar este tipo de situaciones e improvistos en el deportista?

CB: Siempre hay obstáculos, pero con la guía y ayuda de Dios los fuimos superando. A mis 15 años decidí cambiarme de escuela para tener más tiempo para entrenar, ya que tenía demasiada carga horaria escolar y me impedía seguir aumentando el volumen de entrenamiento.

En varias ocasiones lo económico fue un inconveniente para viajar, yo siempre estaba vendiendo algo para juntar unos pesos, pero a veces no era suficiente, entonces siempre aparecía alguien que ayudaba con lo que faltaba, nunca me tuve que quedar sin viajar a una competencia por el dinero; el Señor siempre proveyó.

“A MIS 18 AÑOS TUVE UNA LESIÓN QUE ATENTÓ CON la continuidad de MI CARRERA DEPORTIVA, AL MENOS POR UN AÑO, PERO EXPERIMENTÉ LA SANIDAD DE DIOS Y PUDE CONTINUAR DE LA MEJOR MANERA”.

Clara Baiocchi, deportista Selección Argentin 3000mts c/obstáculos

LC: En base a esto que contás, ¿pudiste verlo en esos momentos a Cristo abriendo caminos?

CB: Sí, también hubo un tiempo, en el verano antes de la pandemia, que quería dejar el atletismo. Estaba desanimada por las constantes lesiones o accidentes de los últimos 3 años, sin obtener ningún buen resultado deportivo. Además, le había perdido un poco el sentido, el «para qué» lo hacía.

Era mucho el esfuerzo diario que requería y no sentía que estuviera dando frutos, ni deportivos ni que Dios me estuviera usando allí para bendecir a otros. Así que luego de haber orado mucho buscando dirección decidí tomar el 2020 como prueba para estar segura de si seguir o no. Vino la pandemia y a mitad de año me invitaron a formar parte del equipo del ministerio de Atletas Cristianos Argentina, compartir con las chicas me motivó un montón para volver a disfrutar de cada entrenamiento. Fue un aliento en el momento justo.

LC: Muchos acontecimientos que dieron vista de Cristo, ¿y desde lo deportivo cómo lo ves en tu diario entrenar?

CB: En todo. Por un lado, con su fidelidad, su provisión, su paz en medio de la dificultad, la forma en la que me fortalece cuando no me siento capaz. Me di cuenta de que él no elige gente capacitada para obrar a través de ellos, sino que capacita a la gente dispuesta y disponible para glorificar su nombre a través de su vida.

También me enseñó a través de lesiones y malos resultados a perseverar y confiar en el tiempo cuando trabajamos por algo o invertimos tiempo en alguien y no vemos frutos inmediatos. Aprendí el valor de trabajar en equipo, y por lo tanto con la iglesia, su cuerpo. Aprendí que es importante confiar en el trabajo de mi entrenadora y no querer imitar lo que otros entrenadores hacen con sus atletas (así me he lesionado) porque es quien mejor me conoce y sabe que es lo mejor para mí.

“ES IMPORTANTE CONFIAR EN DIOS, NUESTRO ENTRENADOR, PORQUE ÉL NOS HIZO Y SABE CÓMO NOS CONVIENE VIVIR”.

Clara Baiocchi, deportista Selección Argentin 3000mts c/obstáculos

LC: ¡Que reflexión! Y ¿desde cuándo y cómo conociste de Jesús?

CB: Desde chica y luego de la separación de mis padres empezamos a ir a la iglesia con mi familia, me gustaba y me enseñaron mucho en la Escuela Dominical. A los 14 años decidí bautizarme y comencé a servir en la música y horas felices. Pero mi corazón estaba lleno de orgullo, me creía superior a otros que según mi opinión «eran más pecadores», no me consideraba realmente una persona necesitada del perdón de Dios que Jesús compró en la cruz, ya que yo era «una buena persona».

En mi vida diaria no tenía en cuenta a Dios para mis decisiones, no tenía una relación con él sino una religión, algo de domingos. A mis 16 años, luego de haber tomado varias malas decisiones y haber actuado mal, Dios me mostró mi corazón egoísta y entendí que necesitaba de su perdón y que me ayudara a ser diferente. Fue allí donde me arrepentí genuinamente, sentí el abrazo de Dios como Papá y le entregué totalmente el control de mi vida.

Él me perdonó, me ayudó a perdonarme y a perdonar. Sanó todo lo que estaba roto y me dio un nuevo sentido y propósito. Dejé de correr para mi propio ego y para obtener reconocimiento y aceptación de los demás, y comencé a correr para dar gloria a Dios, eso me quitó una gran presión y peso de los hombros y me ayudó a disfrutar más del deporte.

LC: Hoy al tener esta relación con Cristo ¿cómo hablas de Él a través del deporte? ¿pudiste compartirle a algún compañero de Dios?

CB: De diferentes maneras, me encanta hablar de Jesús y contarles a los demás lo que Él es y hace en mi vida, y lo que puede hacer en las suyas. Creo que lo principal para compartir de Dios es tener una relación diaria con Él, porque ¿si no vivimos a Dios cómo vamos a compartir de Él y a motivar a otros a buscarlo?

La oración es super importante, porque allí conocemos el corazón de Dios y nos muestra cómo y a quiénes podemos compartir de Él, nos guía a la necesidad. También es clave estar expectantes, si oramos para que Dios nos use debemos estar expectantes de que algo va a pasar y alguna puerta Dios nos va a abrir, y ser intencionales en nuestras conversaciones y actitudes aprovechando, y creando, las oportunidades que se nos presentan.

Una forma en la que comparto de Jesús esa través de mis redes sociales, compartiendo mis experiencias, reflexiones, versículos y animando a otros a buscarle. También oro mucho antes de las competencias para que Dios prepare los corazones de mis compañeros y me permita compartirles para que conozcan el amor de Dios. A algunos les comparto mi testimonio de cómo conocí a Dios, cómo era mi vida antes y cómo es mi vida ahora.

A otros les hablo acerca de cómo entender que soy una hija de Dios amada por lo que soy y por lo que Jesús hizo por mí en la cruz, y no por lo que hago ni tengo, me ayudó a librarme de la presión y necesidad de obtener resultados deportivos para sentirme valiosa, pudiéndome tomar el «fracaso» de una forma diferente y disfrutando más del deporte.

A otros les cuento acerca de la paz que Dios me da en la dificultad. En otras ocasiones invito a mis compañeros a orar si los veo nerviosos por la competencia o tienen alguna lesión, he visto sanidades al orar por ellos. Y algo fundamental es predicar a Cristo a través de nuestras acciones, una de las cosas que hago es quedarme hasta el final en cada carrera, aunque yo haya salido primera, espero y aliento a mis rivales hasta que llegue la última; para mí y para Dios todas son igual de importantes y quiero que lo sientan así. Por último, estoy a cargo de la parte femenina del ministerio de Atletas Cristianos, allí discipulo y acompaño a otras deportistas de diferentes lugares del país.

LC:  Además de esta última clasificación ¿qué otras competencias marcaron tu vida deportiva?

CN: Un nacional en 2017 dónde logré la clasificación al Campeonato Mundial. Yo debía mejorar 10 segundos mi tiempo para clasificar, algo muy difícil. ¡Ese día mejoré 32 segundos! Una locura, sentí que no corrí yo. Lograr esa clasificación en ese momento fue clave porque cambió mi vida en general ya que me quedé en mi ciudad para entrenar en vez de mudarme para estudiar, al año siguiente se abrió la carrera que yo quería estudiar en mi ciudad y eso me abrió un montón de otras puertas, no sólo en lo deportivo.

Otra carrera clave fue el Campeonato Mundial. Di lo mejor de lo mejor en la preparación, pero mi mayor anhelo era que Dios me usará allí, antes que un buen resultado. Fue una carrera accidentada, ya que se me salió la zapatilla en la primera vuelta y debí continuar descalza. Aunque no fue una buena carrera en términos deportivos, llegué y la noticia de «la chica que corrió descalza» se viralizó, me permitió ser de aliento para muchos, dar testimonio de Jesús, hasta el día de hoy, y me abrió muchas puertas.

LC: ¿Qué sueños tenes por delante?

CB: Me gustaría clasificar a los próximos JJOO, me preparo para ello. Aunque lo que más anhelo es poder seguir siendo de bendición en este deporte, más allá de los resultados. Los títulos van y vienen pero la Palabra del Señor permanece para siempre y transforma vidas. Me gustaría poder alentar y motivar a otros a superarse, y llevar el amor de Dios a través del deporte.

Lucía García
Lucía García
Lic. Comunicadora Social y Periodista (UNLaM). Redactora y Prensa. Locución y producción de Vibra Podcast. Comunicación empresarial.

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