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Científico de la NASA cuenta cómo comparte su fe en Dios

Johnny A. Berry, de 37 años, trabaja en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall en Huntsville, Alabama, donde se llevan a cabo todos los experimentos científicos para la estación espacial.

El investigador se graduó en 2008 con una especialización en biología y, luego de lanzarse como docente por algunos años, envió una solicitud para ingresar a la NASA. Berry hoy trabaja allí como especialista en integración de operaciones de carga útil y admitió, en diálogo con AG News, “solo estoy aquí porque es donde sentí que Dios me guio”.

Su trabajo es ayudar a coordinar lo que ocurre en la “instalación vegetariana”, la parte de la estación espacial donde los astronautas cultivan pequeñas hojas verdes y flores con el propósito de mejorar las misiones espaciales de larga duración, a la luna y potencialmente a Marte. “Reduce mucho el peso si puedes cultivarlos, y es saludable para los astronautas porque la mayoría de las cosas en sus dietas son como comidas listas para comer”, dice Berry y agrega “obtener verduras frescas es muy importante para ellos”.

“Mi fe es una parte integral de lo que hago todos los días”, sostiene Berry. El científico explica que además de ser su pasión, el área en la que trabaja sirve para llevar el mensaje de Dios de una forma distinta “todo lo que hago y tengo es solo porque aquí es donde Dios quiere mi influencia. Puedo tener excelentes conversaciones con algunas personas sobre Dios y escuchar sus pensamientos e ideas. Les cuento mi experiencia, lo que Dios ha hecho por mí”.

El trabajo de Berry es algo complejo puesto que gestiona el horario altamente específico de un astronauta desde el día de trabajo en el que se encuentra hasta cuatro días fuera de ese día. Una de sus tareas es escribir procedimientos detallados paso a paso que el astronauta debe seguir para los experimentos y, además, se asegura de que esté capacitado para llevar a cabo cada tarea.

Su actual trabajo parecía muy lejano durante el primer año de estudios de Berry, cuando su universidad lo suspendió por razones académicas. La interrupción se convirtió en un momento de dudas sobre su llamado. “Pensé que Dios me había llamado al ministerio de tiempo completo, y estaba a favor de eso”, recuerda.

Pero en la universidad, Berry se sintió mucho mejor equipado para la ciencia que para el ministerio. “Amo las ciencias, y algunas de mis mejores amistades surgieron de esas clases”, recuerda el científico y agrega “fue una experiencia realmente buena para mí, una oportunidad increíble para ver a estas personas que eran pensadores profundos y cuánto perseguían a Dios a través de su búsqueda de lo académico”.

La relación de Berry con el Señor impulsa lo que hace y da paz en tiempos agitados. Una vez escribió procedimientos detallados para 32 horas de trabajo para un miembro de la tripulación. La tarea de mantenimiento, que involucró el cambio de piezas, tenía una baja probabilidad de éxito, dice, pero “Dios susurró en mi espíritu en un momento: Esto va a funcionar. Y así fue”.

Alejandro Principe
Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1996. Es periodista egresado de la UNLaM y estudiante de Ciencias de la Comunicación. Community Manager Freelance. Líder de Adolescentes en su iglesia local.

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