Gracias Laura por compartirnos tu corazón, que sin dudas, muchos de nosotros vivimos la misma experiencia pero dejamos que el tiempo hable. Pero ahora entiendo en tus líneas, que el tiempo no habla sinó un corazón sencillo y humilde abierto a la creatividad de Dios. Oro para que nos avive como Él ha avivado a nuestro querido Carlos Annacondia. Nos resta prepararnos nosotros porque Él siempre está avivado.