Los líderes juveniles mostramos a los adolescentes un Dios que es más que principios y respuestas… llevamos a los adolescentes a las “orillas del misterio”.
Observemos un principio de sabiduría. Dios no desea que padezca necesidad de ningún tipo, sino que sus años de vida resulten ser una experiencia de alegría, inmensa paz y suficiente provisión.
Una fuerte reflexión sobre el destino que damos a nuestras riquezas. Si alguien no da a la sociedad de acuerdo con sus capacidades, no debe recibir de acuerdo con sus necesidades.