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Manos a la obra
Jun | 2008 (GMT-3)
Aliento para aquellos que en la lucha han bajado las armas. Dios quiere bendecirnos, pero tenemos que estar dispuestos a esforzarnos y trabajar.
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| Dr. Omar Cabrera | A veces hemos pensado que los principios religiosos eran para los pobres de espíritu o para los que no tenían el valor para vencer las dificultades que se presentaban en la vida. No obstante, al mirar los principios dados por Dios en Las Sagradas Escrituras, nos encontramos que Dios no solo estuvo interesado en los valores morales o espirituales del hombre, sino que es su interés todo de nuestro ser, ya sea espiritual, físico o económico.
Hoy, en aquellos países donde se dedican a la meditación, a la elevación del pensamiento, y donde se practica el yoguismo, viven en la miseria y la desolación porque confundieron lo espiritual con lo material. Otros países se fueron al otro extremo: solamente se ocuparon de lo material y dejaron lo espiritual. Por eso es que el verdadero cristianismo pone en una balanza maravillosa lo que debe ser lo espiritual y lo económico.
Debemos vivir con nuestro corazón en el cielo, pero con nuestros pies en la Tierra. Fijémonos que en muchos lugares donde se lo pasan de fiesta religiosa en fiesta religiosa, viven personas inmersas en la pobreza. Quizás busquen eso como paliativo a sus necesidades, pero esa no es la voluntad de Dios.
Al pensar que nuestras necesidades deben ser suplidas, debemos usar el sentido común que Dios nos ha dado. No debemos limitar nuestras capacidades y dejar que todo lo resuelva Dios. Usted debe tener la voluntad de ser algo en la vida, debe usar su determinación, su voluntad para enfrentar los contratiempos y vencerlos en el nombre de Jesús. No debe entregarse.
La voluntad debilitada pertenece a los que han bajado las armas en la lucha por la vida. Los padres tienen la obligación de enseñarles a sus hijos a desarrollar la voluntad. Antes, en cada familia, si el joven no estudiaba, trabajaba para colaborar con los gastos del hogar. Hoy hay muchos jóvenes que no estudian ni trabajan, y los padres terminan manteniéndoles los vicios. Y si no les dan, los hijos terminan gritándoles a sus padres.
Dios le ha dado a cada ser humano la voluntad, la determinación de ser algo en la vida, y sumado a todo esto, Jesús dijo: “Al que cree todo es posible”. La voluntad sumada a la determinación de creer hace que nuestra vida comience a alcanzar la prosperidad.
La abundancia económica vendrá a nuestro encuentro. Dios tiene interés de ayudarle siempre que usted tenga el poder para creer. El Señor sabe que usted tiene cuentas que pagar porque Él también un día debió pagar sus impuestos. Llamó a uno de sus discípulos y le dijo que fuera al mar, y al pescar un pez encontraría en su boca una moneda de oro, y que pagara con ella los impuestos de ambos.
Aunque estemos pasando problemas económicos, debemos tener fe en Dios, porque esa fe nos ayudará a pagar todas nuestras deudas, y la bendición de Dios estará sobre nuestras vidas. El Padre celestial enviará su provisión. Pedro creyó sobre el mandamiento del Señor. Eso es lo que debemos hacer.
Recuerde que la bendición no viene de nuestro trabajo, de nuestro negocio, de nuestras propias capacidades; la bendición viene de Dios. Y aquí viene la otra cara de la moneda. Usted debe tener un trabajo. Usted puede tener un negocio, puede esforzarse. Pero la bendición a ese trabajo, a ese esfuerzo, viene de Dios. Cuando las cosas comienzan a darse es porque la bendición ha comenzado a fluir sobre su vida.
El Señor no lo ha olvidado. Él puede y quiere ayudarlo, pero el Señor quiere que usted le dé su corazón.
Él desea que le entregue toda su vida para que Él, siendo el capitán de su vida, le ayude a arribar a buen puerto. Dios sabe cuán enfermos, debilitados y tristes podemos estar. Por eso debemos volver nuestra mirada a Él y gozar de su bendición.
Tomado del libro: Lo positivo del no de Editorial Peniel
Dr. Omar Cabrera
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