Nuestra fragancia a Cristo
Dic | 2008 (GMT-3)
Marquemos la diferencia. En tiempos de crisis por todo el globo terrestre, los hijos de Dios seremos lo que llevaremos la esperanza y marcaremos la diferencia. Nuestras vidas deben reflejar a Cristo para que otros puedan conocer que somos testimonio real de nuestro Salvador.
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| David Greco | La vida que Jesús promete es la misma que se manifestó en Cristo cuando se levantó de los muertos. Esta vida es el poder de resurrección, la vida sobrenatural que derrota a la muerte. Es la vida de los vencedores que no viven de acuerdo de las limitaciones de la existencia cotidiana. Es la vida que Dios manifestó en Jesucristo cuando se transfiguró en un monte alto y su rostro brilló. Esta vida sobrenatural no es simplemente la vida eterna, es la vida del Resucitado, el Señor Jesucristo, el Rey de reyes que está sentado a la diestra del Padre y ha recibido toda autoridad en los cielos y en la Tierra.
Poseeremos esta vida por fe y será manifestada en medio de las más grandes dificultades y necesidades. Esta vida abundante será la evidencia de que los hijos de Dios son diferentes, son de otro "reino".
El pueblo de Dios manifestará el perfume de la vida de Cristo como una evidencia tangible. No habrá necesidad de grandes cruzadas evangelísticas. La diferencia entre los vivos y los corruptos será tan clara que se olerá en las calles.
Los corruptos olerán a muerte y los que tienen la vida de Dios a perfume de Cristo. Esto será suficiente para que millones de personas vengan a los pues del Señor. Nuestros ojos lo verán. ¡Aleluya!
Para que esto suceda, Dios deberá manifestar la corrupción y la podredumbre de las naciones, así los hombres conocerán la diferencia entre la fragancia de Cristo y el olor corrupto de los malos. Hasta ahora los malos se han escondido y se han presentado como los salvadores. Pero Dios ha dicho basta. Los pueblos rechazarán a estos líderes malvados. Dios ha preparado en secreto a un grupo de hombres y mujeres que ocuparán posiciones de influencia en sus naciones. Estos serán una evidencia palpable de Dios para sus pueblos, ciudades y naciones. Serán luz en medio de las tinieblas.
Algunos son empresarios, otros maestros y otros simples ciudadanos. Pero todos siervos de Dios. Todos han pasado por un proceso de purificación del corazón a través del cual sus motivaciones han sido probadas. Todos tienen algo en común: Dios los ha preparado para que sean ejemplo en sus naciones. Serán como José, como Daniel, como Ester o Nehemías.
Ahora son personas sencillas pero Dios los levantará a su tiempo para que ocupen tronos y tomen riquezas para su gloria. Estos sanarán a sus naciones. La Iglesia debe orar para que Dios los fortalezca y el día de su manifestación llegue pronto. Hablemos lo que Dios dice de las naciones con nuestros familiares, vecinos, compañeros de trabajo y con cualquiera que se cruce en nuestro camino. No hablemos ni confiemos en lo que dice el hombre. Hablemos lo que dice Dios. Si usted habla lo que Él dice, Dios hará conforme a sus palabras y sanara a su nación. Todo aquel que confía en Él, será salvo de la corrupción.
Dios sanara a nuestra nación conforme a las palabras que salen de nuestra boca. Dios sanó las aguas de Jericó "conforme a las palabras que habló Eliseo" (2 Reyes 2:22). Hable fe aunque no haya evidencias. El creyente camina por fe, no por vista. Creamos en Dios, porque sus propósitos se han desatado violentamente sobre las naciones. La corrupción del pasado, el abuso de créditos, préstamos y robo de dinero, han producido juicio y las economías han quedado en bancarrota. La crisis económica en la Argentina es el principio. Otros países la seguirán.
Ante la falta de habilidad de los diplomáticos y los ejércitos para establecer la paz, se está preparando la plataforma para que un líder mundial aparezca y proponga una solución. Que por un tiempo será satisfactoria para todos. En este plan, los tacones propondrán que un ejército multinacional se establezca en Israel para mantener la paz. Este líder está por aparecer. Será el anticristo. Cuando veamos esto, el día del fin está cerca.
Pero antes, las buenas nuevas de salvación y sanidad serán anunciadas a todas las naciones. Las naciones verán que Jesucristo es el Señor de la Tierra. Nosotros seremos la evidencia cuando las naciones vean que Jesucristo es el Señor de nuestras vidas, familias, trabajos y de nuestras iglesias.
Estos son los que La Biblia llama "vencedores". Son los que viven totalmente sometidos al señorío de Jesús en todos los aspectos de sus vidas. Los que vencen al pecado, a la miseria, a la muerte. Debido a esta evidencia, las naciones oirán las buenas nuevas de Jesús y serán sanadas.
Tomado del libro: Dios, ¡Sana mi nación! de Editorial Vida
David Greco
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