Hace algún tiempo, Hollywood estrenó otra de sus películas que probablemente pasará al olvido, sin pena ni gloria, llamada El curioso caso de Benjamin Button. Protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett, describía a un hombre recién nacido pero con el cuerpo de una persona de 80 años, y que contrariamente a lo que sucede naturalmente, con el transcurso del tiempo, cada vez se tornaba más joven.
Por supuesto, la trama es pura ficción, porque no hay nada en el mundo que plantee semejante analogía. La ley que rige el Universo —y que todos hemos aprendido desde los primeros días en la escuela— es: nacer, crecer, reproducirse y finalmente morir. Así como es como Dios ha dispuesto que sea, y es inevitable que este principio rija en todos los órdenes de la vida. La Biblia declara que el Señor Jesús crecía en gracia y sabiduría con Dios y los hombres (Lucas 2:51-52).
Cualquier persona necesita desarrollarse en gracia y sabiduría, pero para aquellos que lideran esta es una premisa impostergable: avanzar en la capacidad de gestión y la capacidad para relacionarse mejor con otros, entre muchas tantas cosas de las que podemos hablar.
Ya sea una empresa, un ministerio, una financiera o un equipo deportivo, cualquier institución que tú veas hoy nació pequeña para luego crecer debido a la visión y pasión que el líder principal comunicó a sus seguidores. Esos dos elementos (visión y pasión) son clave, pero no son el todo. Si se quiere crecer, el líder principal debe agregar algunas capacidades cada día para no ser un estorbo al desarrollo de la organización.
Es posible encontrar cientos de organizaciones que no crecen. Esto no significa que "les vaya mal". Simplemente quiere decir que le han puesto un techo a algo que quizá podría desarrollar un potencial mucho más fuerte y llegar a lugares inesperados.
Así, llegamos a la conclusión de que para que un líder pueda mantener un crecimiento sostenido es necesario crecer. Ahora, la pregunta es: ¿en qué aspectos un líder necesita avanzar?
Capacidad de gestión
Cuando hablamos de "gestión" nos referimos a hacer diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera. En otras palabras, la gestión se refiere a aquellas acciones que debemos llevar a cabo para lograr una meta o un objetivo.
La capacidad del liderazgo para gestionar es muy significativa porque una de las funciones clave del líder es tomar decisiones en momentos importantes y de crisis. Y es en ese momento donde quien dirige una organización debe extraer de su depósito de capacidad y conocimiento la respuesta que la organización necesita para seguir el rumbo.
El entrenamiento, la asistencia a conferencias, la lectura de libros y la aplicación de los consejos de los mentores son importantes para agregar capacidad de gestión de cualquier líder. Todas estas actividades son altamente recomendables y. hasta podría decir, vitales para crecer.
Cuando se carece de esta capacidad, toda la organización lo nota y lo sufre, entonces los que trabajan en el equipo comienzan a dispersarse, los ingresos empiezan a escasear y el ambiente de trabajo se torna extraño.
Visión y pasión son muy importantes, pero no alcanzan; se necesita saber qué hacer en los momentos clave, cómo edificar y planear el paso siguiente, cómo agrupar y entrenar al equipo más cercano. Estas cosas —y muchas otras respuestas que un líder debe dar— no salen de la nada: son producto del estudio, la dedicación y los deseos que se tiene de crecer.
Si bien la experiencia representa un elemento fundamental e inevitable, es bueno que un líder pueda aumentar su valija de conocimiento con las herramientas que hemos mencionado.
La administración de los recursos
Debido a que las organizaciones, al igual que las personas, nacen siendo bebés, al comienzo, la administración de las propiedades, del personal y de los recursos es precaria, muchas cosas son hechas a las apuradas y sin una atención cuidadosa a la legislación sobre ese tema, sin libros y sin una estructura firme. Esto suele ser así ya que a menudo es tan poco lo que hay que administrar que se cree que no importa mucho quién lo hace ni cómo. Pero cuando se empieza a crecer es necesario administrar de acuerdo con los tiempos en los cuales vivimos.
Cuando se administra sanamente desde el inicio de cualquier emprendimiento, se asegura la tranquilidad frente a Dios y las autoridades, y se gana la confianza en los miembros del equipo y demás seguidores: clientes, la misma sociedad en donde nos movemos y cualquier persona u organización que se relacione con nosotros.
Delegación
Delegar es una función propia de los líderes que debe ser aprendida y puesta en funcionamiento si se desea que la organización crezca de una manera consistente y sólida.
Muchos dirigentes se ven reacios a entregar a otros algunos trabajos o parte de ellos. Esto se debe mayormente a dos cosas: temor o inseguridad propia. Pero si algún líder desea llevar a su organización a un nivel más alto, debe aprender a delegar.
Conozco a cientos de personas que tienen serios problemas con este tema. Sienten la necesidad de hacer todo ellos, de supervisar cada cosa que se haga y de involucrarse en todos los procesos que atañen a su organización.
Esta perspectiva es muy peligrosa, porque tal conducta puede desembocar en una profunda frustración, en agotamiento, en estrés, y además coloca límites a la organización ya que no se desarrolla gente que pueda tomar el legado y llevar más lejos su visión.
Si quiere ahondar un poco más en estas cuestiones acerca del liderazgo y sus múltiples funciones, quiero darle una lista de libros (que no está armada por orden de valor) que me han ayudado mucho para navegar las aguas de dirigir una empresa en tiempos tan difíciles.
Liderazgo Espiritual, Oswald Sanders, Editorial Portavoz.
21 Leyes irrefutables del liderazgo, John Maxwell, Editorial Grupo Nelson.
Libere su potencial, Myles Monroe, Editorial Peniel.
Liderazgo audaz, Bill Hybels, Editorial Vida.
Cómo caen los poderosos, Jim Collins, Editorial Grupo Norma.
Poder de la visión, George Barna, Editorial Peniel.
Espíritu del liderazgo, Myles Monroe, Editorial Whitaker House.
Secretos del crecimiento de la iglesia, David Yonngi Cho, Editorial Grupo Nelson.
7 Practicas efectivas del liderazgo, Andy Stanley, Editorial Peniel.
Axiomas, Bill Hybes, Editorial Vida.
Espero que estos pensamientos hayan despertado en usted ese deseo por construir su capacidad de liderazgo.
¡Cuán bueno es imaginar una raza de líderes maduros, capacitados y comprometidos a llevar adelante cada visión que Dios nos ha dado! Esto no se puede lograr si el conformismo, la mediocridad y la falta de compromiso habitan entre nosotros.
El Señor quiere bendecirnos más abundantemente de lo que pensamos y quiere llevarnos hacia lugares que jamás imaginamos.
Hasta la proxima.