Un secreto del liderazgo de Jesús: a Él le llevó tiempo descansar.
Mike Murdock
Un notable presidente de los Estados Unidos conoció esto. Absolutamente rechazó tomar cualquier decisión importante después de las 16:00. Sabía que una mente cansada raramente toma buenas decisiones. Una mala decisión puede crear incontables tragedias.
El descanso y la recreación no son pecados. El tiempo de descanso es tiempo de reparación, no es una pérdida de productividad. Es tiempo de renovación. Es tiempo para recibir. Ayuda a liberar su potencial.
Jesús era un hombre de acción, una “persona de gente”. Produjo. Sanó. Predicó y enseñó. Caminó entre la gente. Pero también conocía la necesidad del descanso y la relajación. “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Marcos 6:31). Piense en esto: todos los días Jesús enfrentaba a cientos de enfermos y afligidos que clamaban por su atención. Muchos estaban poseídos. Las madres se llegaban a Él. Los padres le pedían que orara por sus hijos. Los chicos no querían que los dejara. Pero Jesús se apartó... para recibir.
Jesús sabía que solo podía dar lo que poseía. El tiempo de trabajo es dar. El tiempo de descanso es recibir. Usted debe tener ambos. Dios creó la Tierra en seis días, pero se tomó el tiempo para descansar en el séptimo. Estableció un ejemplo para nosotros. Jesús hizo lo mismo. Jesús entendió el equilibrio entre el descanso y el trabajo, que podría ser la razón por la que pudo lograr tanto en tres años y medio.
La vida es exigente. La gente es exigente. En realidad, cuánto más éxito usted tenga, la gente más demandará de su vida. La reconstrucción de usted mismo demandará su atención. Trabaje duro, pero juegue con el mismo entusiasmo. Agéndelo. Tome un día a la semana libre, completamente libre. Relájese totalmente. Enfóquese en algo completamente diferente a su trabajo. Su mente pensará con más claridad. Tomará mejores decisiones. Verá la vida con ojos diferentes. Logrará mucho más en menos tiempo.
Frene su empuje frenético por el éxito. Tome tiempo para probar el presente. Los fuegos del deseo siempre rugirán dentro de usted. Debe dominar ese furor y enfocarlo correctamente. Aprenda a descansar. Jesús lo hizo.
Tomado del libro: Secretos del liderazgo de Jesús de Editorial Peniel