La cura para la “koinonitis”
Mar | 2007 (GMT-3)
Células evangelísticas. Estrategia que transformó definitivamente la vida de las células en la iglesia Bethany.
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| Larry Stockstill |
Dos hermanos y pastores mexicanos, Víctor y Noé Martínez, durante un largo viaje en avión me hablaron en detalle de la idea de células evangelísticas. Habían pasado tres semanas estudiando una impresionante iglesia celular con más de cincuenta mil miembros y cuatro mil células en San Salvador, El Salvador.
El crecimiento de las células en San Salvador viene de dos reuniones de célula semanales: una los martes y otra los sábados. El formato de las reuniones cambia basado en el propósito de la reunión. La primera del martes en la noche es para testificar –a los miembros de la célula y planear una reunión evangelística el siguiente sábado–. La segunda reunión del sábado en la noche es la reunión evangelística –invitar a los perdidos, no solo a los creyentes–. ¡El efecto alterno de estos dos formatos crea una dinámica como un pistón o un rifle! El grupo puede “retroceder” –descansar, ministrar los unos a los otros y planificar– los martes –como que se hace retroceder el percusor–, y luego “disparar” –evangelizar a los amigos y vecinos perdidos– los sábados. Esta dinámica alterna mantiene a los grupos enfocados y poderosos.
El propósito y el enfoque evitan que el grupo termine siendo un grupo de cuidado en el que la meta es meramente tener compañerismo y un refrigerio. Los dos ingredientes necesarios para las células, edificación y evangelismo, están integrados con belleza. Con una base tan vivificante, podía ver que sería imposible que a este tipo de grupo le diera la enfermedad de célula que jocosamente llamamos “koinonitis” –compañerismo encarnado–. Tomé la idea alternando la edificación y el evangelismo en dos formatos. Elegimos hacer que los dos formatos se alternaran una semana sí y otra no.
Cerrar la puerta de atrás de la iglesia Dentro de seis meses, las cincuenta y cuatro células se habían multiplicado a ciento ocho grupos. Su crecimiento vino principalmente de asimilar a los miembros de Bethany que desarrollaron un interés en el fuego de avivamiento y la pasión por ganar almas que los grupos mostraban. Otro fenómeno interesante surgió cuando un estudio de nuestros archivos reveló que en los años de 1990 a 1992, Bethany en realidad no habla crecido. Cincuenta familias nuevas llegaban cada mes por la “puerta del frente”, pero era obvio que un número semejante salía por la “puerta de atrás”. El mismo estudio mostró que al final del año 1993, nuestro primer año de ministerio celular, ¡un crecimiento neto de seiscientas familias nuevas se había añadido a la iglesia!
Las células habían ayudado a cerrar la puerta de atrás de Bethany. Los años de 1994 a 1996 mostraron un aumento similar de cuatrocientos a seiscientas familias nuevas cada año, y un crecimiento de doscientas células adicionales. Terminamos 1996 con trescientas diez células y dos mil familias más que cuando comenzamos en 1993.
 En Bethany, la cuestión de la iglesia celular es un caso cerrado. Las personas son pastoreadas mejor que nunca. Todo tienen un formato para evangelizar a sus amigos; también están encontrando un lugar para usar sus habilidades de liderazgo.
Tomado del libro: La iglesia celular de Editorial Caribe
Larry Stockstill
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