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Cuando ya no hay comunicación
Mayo | 2010 (GMT-3)

Las consecuencias de haber perdido la comunicación comienzan a sentirse con más y más fuerza. La frustración se hace densa y las esperanzas van llegando a su fin. ¿Es posible rescatar un matrimonio así?

James Dobson
James Dobson
El arte de la comunicación no es algo que nos venga con naturalidad a la mayoría de nosotros. A algunas personas no les gusta mucho hablar. Otros individuos hablan sin cesar, pero en realidad no dicen mucho. Pero cuando se trata del matrimonio, la comunicación es una de las claves para la intimidad. Los que dominan este arte tienen muchas probabilidades de disfrutar una relación íntima, satisfactoria y fructífera. Sin embargo, los que de continuo no se entienden el uno al otro, a menudo se sienten aislados y solitarios, y esta es una de las causas principales de divorcio.

Una de las razones principales de los problemas de comunicación en el matrimonio, es la diferencia fundamental entre los hombres y las mujeres. La investigación deja claro que la mayoría de las niñas son bendecidas con mayor habilidad lingüística que la mayoría de los niños, y este don permanece para toda la vida. Dicho con sencillez, ella habla más que él. Por lo general, como adulta, ella expresa sus sentimientos y pensamientos mucho mejor que su esposo, y a menudo se irrita por la reticencia de él. Es como si Dios le diera cincuenta mil palabras al día a ella y a su esposo solo veinticinco mil. Él regresa al hogar y ya usó veinticuatro mil novecientas setenta y cinco palabras y solo le queda gruñir por el resto de la noche. Él quizá se enfrasque en el partido de fútbol, mientras que su esposa se muere por usar las veinticinco mil palabras que le quedan.

La complejidad de la personalidad humana garantiza que hay excepciones en toda generalización. Sin embargo, cualquier consejero matrimonial entendido en el tema sabe que la incapacidad o la renuncia de los esposos de revelar sus sentimientos a sus esposas es una de las quejas comunes de ellas. Casi puede declararse como un absoluto: muéstreme un esposo callado y reservado, y yo le mostraré una esposa frustrada. Ella quiere saber lo que él piensa, lo que sucedió en su centro de trabajo, lo que le parecen los hijos y sobre todo cómo se siente en cuanto a ella. El esposo, en contraste, encuentra que es mejor no decir algunas cosas. Es una lucha clásica.

La paradoja está en que una mujer muy emocional y habladora a veces se siente atraída por el tipo de hombre fuerte y callado. Él se veía muy seguro y parecía “en control” antes de casarse. Ella admiraba su naturaleza imperturbable y su calma durante una crisis. Entonces se casaron y la otra cara de su gran punto fuerte se hizo obvia: ¡él no habla! Así que durante los siguientes cuarenta años ella ha apretado los dientes porque su esposo no le ha podido dar lo que necesitaba de él. Es que simplemente no estaba en él.

Una vez recibí la siguiente carta, la cual representa a otras miles de cartas recibidas: “Estimado doctor Dobson: Leí su libro Lo que las esposas desean que los maridos sepan sobre las mujeres. Es lamentable, pero no pude lograr que mi esposo leyera el libro, lo que me trae a mi problema. A decir verdad, es difícil comunicarme con mi esposo cuando tengo que competir con la televisión, los hijos y el trabajo. Durante la hora de la comida, que debería ser un tiempo para hablar, él tiene que escuchar su programa favorito de radio. No está en casa a la hora de la cena porque trabaja el turno de 15:00 a 23:00. Me gustaría mucho que escuchara su programa Enfoque a la familia, pero no lo quiere escuchar...”.  Puedo escuchar a algunos de ustedes diciendo: “Si las mujeres quieren más tiempo disponible para hablar con sus esposos, ¿por qué no se lo dicen?” En realidad, se lo dicen. Sin embargo, los esposos –y a veces las esposas– encuentran que es muy difícil “escuchar” este mensaje.

Restaure el caudal de información
El hombre y la mujer que encuentran que el caudal de información entre ellos está interrumpido, deben hacer un acuerdo. Incluso un hombre que es por naturaleza callado tiene la clara responsabilidad de “hacer feliz a la mujer que tomó por esposa” (Deuteronomio 24:5). No debe afirmar que es una “roca” y que no va a permitirse ser vulnerable de nuevo. En su lugar, debe esforzarse a abrir su corazón a fin de expresar sus sentimientos más profundos a su esposa. Deben apartar tiempo para tener conversaciones significativas. Dar caminatas, salir a desayunar o andar en bicicleta los sábados por la mañana son oportunidades nuevas para conversar que pueden ayudar a mantener vivo el amor. La comunicación puede existir aun cuando el esposo sea introvertido y la esposa extravertida.

En estos casos, creo que el esposo es el que tiene la responsabilidad principal de llegar a un acuerdo con su esposa. En ocasiones deberán hablar de temas difíciles. Si usted está a cargo de las finanzas de la familia, y por no darse cuenta o por necedad ha gastado todo el dinero en la cuenta bancaria, no lo oculte, dígaselo a su cónyuge. Si alguien se le ha insinuado en el trabajo, dígaselo a su cónyuge, aun si le resulta incómodo. A medida que trabajan juntos para encontrar las soluciones a problemas como estos, aumentará la intimidad. Si revela sus sentimientos más profundos con sinceridad, con motivos puros y en forma continua reafirma su compromiso a su matrimonio, su cónyuge se convertirá en su más valioso confidente, protector, consejero y amigo.

enojadaUna técnica muy útil para las parejas que procuran mejorar su comunicación es el uso de la descripción vívida que Gary Smalley y John Trent describen en su libro El irresistible lenguaje del amor. En uno de sus ejemplos, un profesor de secundaria y entrenador de fútbol llamado Jorge llegaba a su casa todas las tardes demasiado cansado para siquiera hablar con su esposa, Susana, lo que la dejaba frustrada y enojada. Por último, Susana le contó a Jorge una historia sobre un hombre que fue a desayunar con sus compañeros entrenadores. El hombre comió su tortilla de huevos favorita, luego recogió algunas de las migajas y las puso en una bolsa. Después fue a almorzar con algunos amigos y comió un gran asado con ensaladas. De nuevo, puso algunas migajas en la bolsa para llevárselas consigo. Cuando llegó a su casa esa noche, les entregó a su esposa y a sus dos hijos la bolsa con las sobras. –Esa es la forma en que me siento cuando tú llegas a casa sin nada que darnos –le dijo Susana–. Todo lo que recibimos son sobras. Estoy esperando para disfrutar una comida contigo, esperando que sea un tiempo para conversar y reír y llegar a conocerte, anhelando comunicarme contigo de la forma en que te comunicas con tus amigos. Sin embargo, todo lo que recibimos son bolsas con migajas. Querido, ¿no lo ves? No necesitamos sobras. Te necesitamos a ti. La descripción vívida de Susana trajo lágrimas a los ojos de Jorge y produjo cambios positivos en su matrimonio. Usted también puede encontrar que una descripción vívida gráfica es más eficaz para conseguir la atención de su cónyuge que un torrente de palabras hostiles.

Otra técnica de comunicación que promueven los autores y consejeros Chuck y Bárbara Snyder es la de “estar listos para escuchar”, basada en el siguiente pasaje de Las Escrituras: “Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y enojarse” (Santiago 1:19). Después de un desacuerdo, el esposo y su esposa se sientan juntos para explicar sus sentimientos acerca del asunto. La condición es que el otro cónyuge no puede interrumpir. Los cónyuges pueden probar esta técnica y todavía estar en desacuerdo, pero al poder dar su opinión y escuchar atentamente la opinión de su cónyuge aumentarán las posibilidades de comprenderse el uno al otro y de seguir siendo los mejores amigos.

Para la esposa que se encuentra atacando y alejando a un hombre que no le responde, existe un método para que se le acerque. Se logra quitando la presión que él tiene encima al no insistir tanto y evitando las quejas y las acusaciones, mostrando su aprecio por lo que su esposo hace bien y por la felicidad de estar a su lado. La felicidad es un maravilloso imán de la personalidad. Algunas veces es necesario intercalar cierto “misterio” a la relación, a fin de atraer a su cónyuge indiferente. Un comportamiento que demuestra confianza en sí mismo e independencia es mucho más eficaz para atraer la atención que una confrontación.

Acepte lo insalvable
Pero aun cuando se empleen todas estas técnicas de comunicación, algunas personas –casi siempre las esposas– descubrirán que están casadas con un compañero que nunca podrá expresarse ni entender las necesidades descritas. Su estructura emocional hace imposible que entienda los sentimientos y las frustraciones de otra persona, en especial los que ocurren en las del otro sexo. Nunca se le ha pedido “dar”, y no tiene idea de cómo se hace. Entonces, ¿cuál debe ser la reacción de la esposa? ¿Qué hará si a su esposo le falta la perspicacia para ser lo que ella necesita que sea? Mi consejo es que cambie lo que se puede variar, explique lo que se puede entender, enseñe lo que se puede aprender, revise lo que se puede mejorar, resuelva lo que se puede arreglar y que negocie en lo que pueden llegar a un acuerdo. Cree el mejor matrimonio posible de la materia primera que llevaron dos seres humanos imperfectos con dos personalidades distintas y únicas. No obstante, para todos los bordes ásperos que nunca podrán suavizar y las faltas que nunca podrán erradicarse, trate de desarrollar la mejor perspectiva y determinar en su mente que debe aceptar la realidad tal como es.

El primer principio para la salud mental es aceptar lo que no puede cambiarse. Con gran facilidad usted pudiera quedar destrozada al enfrentar las circunstancias adversas que están más allá de su control. Puede ser que decida permanecer firme o que ceda a la cobardía. A menudo la depresión es evidencia de que una persona se ha rendido en lo emocional. ¿Puede aceptar el hecho de que su esposo nunca podrá suplir todas sus necesidades y aspiraciones? Muy pocas veces un ser humano satisface todos los anhelos y esperanzas de otra persona. Es obvio que esta moneda tiene dos caras: usted tampoco puede ser la mujer perfecta para él.

Cinco factores esenciales...Su esposo no es capaz de resolver cada una de sus necesidades emocionales, así como usted tampoco puede convertirse en su sueño de ser una especie de máquina sexual cada veinticuatro horas. Ambos cónyuges tienen que aceptar las debilidades, las faltas, la irritabilidad y la fatiga, y los ocasionales “dolores de cabeza” nocturnos. Un buen matrimonio no es una relación en la que reina la perfección; es una relación en la que una perspectiva saludable pasa por alto una multitud de asuntos insalvables.

Tomado del libro: Cinco factores esenciales... de Editorial Unilit
James Dobson


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