Cuando lo doloroso de la cuna vacía es agravado por la opinión de otros, amigos, familiares y hermanos de la iglesia bien intencionados, pero que a veces son insensibles.
Yo era maestra de sexto grado en una pequeña escuela. A causa del estrés relacionado con mi trabajo de enseñanza mientras estaba tratando de quedar embarazada, decidí dejar mi puesto de maestra. En una conversación con la directora de la escuela, le dije que estaba dejando la enseñanza para comenzar una familia. Unas semanas más tarde, con muchos niños, maestros y padres en el edificio, la directora anunció por los altoparlantes que yo estaba intentando quedar embarazada.
Como consecuencia, incluso meses más tarde, cuando me encontraba con los padres de estudiantes que yo ni siquiera había tenido en mi aula, me miraban y decían: “¡Ah, usted todavía no está embarazada!” La humillación sufrida al conocer una ciudad entera mi vida personal es aun más humillante de lo que puedo creer.
Como estas palabras ilustran, la infertilidad produce una tensión no solo sobre sus emociones y su matrimonio, sino también sobre sus relaciones con otras personas.
¿Cómo puede tratar con amigos bienintencionados, pero que a veces son insensibles, así como con sus familiares y otros cristianos? ¿Qué debería decirles sobre su infertilidad, y cómo? ¿Y qué debería hacer si ellos le causan dolor?
¿Qué se le puede decir a una señora amistosa?
Quizá la primera pregunta para contestar es esta: ¿Cómo debería tratar con desconocidos curiosos? Usted conoce el escenario: comienza una conversación. Ella le pregunta dónde vive y a qué se dedica, y usted también se lo pregunta a ella. Finalmente ella le pregunta: “¿Cuántos hijos tiene?”
Para la mayoría de las personas esta pregunta no es más amenazante que si le preguntaran si quiere un chicle. Pero para quienes están luchando con la infertilidad puede ser difícil de manejar. Por una parte, decir simplemente que no tiene ningún hijo puede darle la impresión de que usted es una de esas personas egocéntricas, para las que su profesión es muy importante, que no puede tomarse la molestia de criar niños. Por otra parte, es innecesario explicarle por qué no tiene hijos a alguien que acaba de conocer y que probablemente nunca volverá a ver.
Si usted y su esposo están intentando tener un hijo, pero aún no lo han logrado, dígale algo más o menos como esto: “Todavía no tenemos ninguno, pero aún esperamos tenerlos”. Si usted ya no está en edad de tener hijos, podría decirle algo así: “No, lamentablemente, nunca fuimos bendecidos con uno”.
Las respuestas como estas hacen dos cosas: Contestan la pregunta y evitan suposiciones equivocadas.
¿Qué le dice a su querida tía?
El problema más grande es aprender a manejar las actitudes y los comentarios de las personas cercanas a nosotros: los buenos amigos y los miembros de la familia.
Los amigos y los miembros de la familia de la mayoría de los cónyuges infértiles, nunca les harían daño intencionalmente. Sin embargo, algunas cosas que parecen inocentes, como tratar de animarlos diciéndoles: “qué afortunados son”, o llamarlos embelezados a los que han tenido un recién nacido, pueden poner sal en la llaga. También existe el problema de que ellos los inviten a reuniones donde los hijos son el tema principal de la conversación.
Aquí tienen varias maneras en las que ustedes pueden tratar de disminuir el dolor que los amigos y los miembros de su familia pueden traerles.
1. No se queden callados
No querer expresarles a extraños y conocidos su anhelo de tener un bebé es una cosa. Pero ocultárselo por completo a los amigos y a los miembros de la familia, es otra muy distinta.
Muchos hacen lo último. Se sienten avergonzados de dejar que otros sepan que tienen un problema. Algunos se sienten culpables de ello, como si fueran responsables de que sus cuerpos no trabajen perfectamente. Por cualquier razón, ven la infertilidad como algo de lo que no deben hablar nunca.
¡Es increíble la enorme cantidad de veces que un esposo y su esposa nos han dicho que han estado luchando con la infertilidad, y que nadie a su alrededor lo sabe! Ninguno de sus amigos, hermanos y en algunos casos, ni siquiera sus padres lo saben
La Biblia dice: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo” (Gálatas 6:2). Pero, ¿cómo pueden otros hacer esto si no saben acerca de la carga que usted lleva?
Muchas parejas han soportado un dolor innecesario, simplemente porque no les han dicho a sus amigos cercanos y a los miembros de su familia que están teniendo un problema de infertilidad. Una vez que ustedes comparten con padres, hermanos y amigos que tratan de tener un bebé y están recibiendo ayuda médica, es asombroso lo que puede pasar. A menudo las preguntas tontas desaparecen, las bromas “cómicas” cesan, y las burlas presuntuosamente amistosas, nunca más son lanzadas.
Por otra parte, no estamos sugiriendo que las parejas anuncien su infertilidad desde las azoteas. Se aconseja la selectividad. Por ejemplo, las parejas que consideren la fecundación in vitro, tal vez no quieran divulgarlo si corren el riesgo de una respuesta crítica y mal informada. Algunos cónyuges pueden decidir también no informar a aquellos amigos y parientes que probablemente chismearán o se volverán demasiado curiosos.
2. Llamen la atención con paciencia y amabilidad
Tarde o temprano, ustedes recibirán consejos inútiles e irritantes. Una querida tía podría tratar de “animarlos” contándole acerca de la sobrina de su hermana que fue infértil durante ocho años y ahora tiene cuatro niños. Una buena amiga puede sugerirle que usted está “demasiado nerviosa”. Su padre puede declarar: “Todavía están jóvenes y saludables; estoy seguro de que no es más que cuestión de tiempo”.
Recibir tales consejos puede ser exasperante. Pero creemos que la exasperación, o su prima hermana, la ira, no son maneras muy útiles o que demuestren la imagen de Cristo, para tratar con esta clase de situación. Esos seres queridos tienen buenas intenciones. Están realmente tratando de ayudar. Su motivo, por lo general, es el amor; su falta es la ignorancia.
Una mejor manera es ayudar a ponerle fin a su ignorancia, es informándoles amable y discretamente de los hechos. El hijo que recibe la sugerencia de su madre, que decía: “Adopten un niño y se logrará el embarazo”, podría enviarle a ella una nota que diga más o menos lo siguiente: “Gracias por la sugerencia, mamá, pero nosotros tenemos un profundo respeto al proceso de adopción. Creemos que adoptar a un niño con la esperanza de quedar embarazada no es, ni justo para el hijo adoptivo, ni honra a Dios.
Eso da a entender que los hijos adoptivos son de ‘segunda clase’, más bien que verlos como bendiciones maravillosas que producen gran satisfacción. Además, las estadísticas muestran que en cuanto a las parejas que adoptan niños no es más probable que la esposa dé a luz, que las que no adoptan”.
3. Recuerden que los que están cerca de ustedes también pueden sufrir
Esta es una precaución importante, sobre todo en relación con sus padres. Ustedes pueden estar afligidos porque no tienen ningún hijo; ellos pueden estar acongojados porque no tienen ningún nieto. La infertilidad puede amenazar las esperanzas de ellos así como las de ustedes.
Las personas a veces pueden decepcionarnos. Esto es cierto en cuanto a los familiares, los amigos y también los desconocidos.
Al mantener sus expectativas razonables, dar la información apropiada y evitar situaciones que habrán de causarle dolor excesivo, podrá enfrentarse a los dardos y flechas que, sin darse cuenta, otros le envíen.

La gente puede defraudarnos, pero hay uno que nunca nos defraudará: “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos” (Salmo 46:1-2).
Tomado del libro: Cuando la cuna está vacía de Editorial Unilit