La vacilación de la fe
Dic | 2007
Jesús tenía un olfato para la fe. Siempre enfatizaba en ella. Nada lo hacía más feliz, que encontrarla. Nada lo dejaba más perplejo que la falta de fe. No se cansaba de decirle a la gente que era la misma fe de ellos lo que les había hecho bien. Y Él podía descubrirla en los lugares más improbables.
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