| La Corriente | ||||
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Las leyes que gobiernan la vida Mar | 2008 (GMT-3) Lo moralmente recto es siempre económicamente saludable.
– He descubierto el reino de Dios en la punta de mi bisturí: está en los tejidos. Lo moralmente bueno es a la vez físicamente saludable. En segundo lugar a un economista de primera plana: – Lo moralmente recto es siempre económicamente saludable. Luego a un sociólogo prominente: – Lo recto en moral es siempre sociológicamente saludable. En cuarto lugar, a un educador: – Lo moralmente bueno es siempre educacionalmente saludable. El director del centro comentó: – Si lo recto es siempre saludable, ¿por qué no ha de ser lo saludable moralmente recto? ¿No se cumple también la ley a la inversa? Coincidí con él de todo corazón. Sea que uno descienda de las normas morales a los tejidos y su salud, o de estos a aquellas, el resultado será el mismo. Porque la moralidad es una, sea que esté escrita en los tejidos o escrita en los Testamentos. La vida es de una pieza. No hay dualismo, no hay “compartimentalismo”. La vida es una y las leyes que las gobiernan tienen una misma fuente: Dios. Las leyes que gobiernan nuestra vida física no son otra cosa que leyes de Dios. Son las leyes de Dios escritas en la carne y la sangre, los nervios y los tejidos. Las leyes que gobiernan las relaciones de orden económico, social, educacional y político son leyes de Dios. Dijo Gladstone una vez: – Nada que sea moralmente malo puede ser políticamente bueno. Estaba sencillamente diciendo que cuando la política contradice al Camino, es mala política. Las leyes que gobiernan el bien y el mal son de aplicación universal, y la política no hace excepción. Hooker expresó esta verdad en una frase penetrante: – La ley, cuya fuente es el seno de Dios y cuya voz es la armonía del mundo. Vio que la ley, dondequiera que operara, de ser verdadera ley, tenía una sola fuente: el seno de Dios. Y vio también que el propósito de esa ley es la armonía del mundo. Cuando la obedecen, obedecen las leyes de su propio ser, y el resultado es la armonía. La inversa es también verdad: cuando se quebrantan esas leyes, son quebrantados. El resultado es la desarmonía y la ruina. Un representante de Tennesse dijo en una de nuestras reuniones en Washington: – Solía sembrar maíz, y sabía que no era quien lo hacía crecer; eran las leyes de la naturaleza. Yo sabía que no podía hacer otra cosa que trabajar con Dios. Pero vengo aquí, y me encuentro con las únicas personas del mundo que creen que pueden hacer solas las cosas sin referencia a Dios y con los ojos puestos en las exigencias de las próximas elecciones. Ese es el mal ejemplo de nuestra política: los hombres tratan de sustituir el Camino por sus propios caminos. Y nosotros pagamos las consecuencias de tamaña estupidez. Jesús dijo: “La palabra que yo he proclamado lo condenará en el día final” (Juan 12:48). Sí, y también ahora. Quienquiera que se opone al Camino es juzgado en el mismo acto. ![]() No es necesario pronunciar la sentencia en el último día, porque la vida la pronuncia ya ahora. Cuando alguien vive según el Camino, “no será juzgado” (Juan 5:24). La vida lo aprueba. Tomado del libro: El Camino de Editorial Peniel E. Stanley Jones
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